» Alarma felina
ANIMALES
Como chequear el gato en casa.
Diagnosticar qué clase de padecimiento afecta a nuestro gato es una materia reservada a los profesionales. Sin embargo los dueños de animales, aunque totalmente lejos en la materia, pueden en primer lugar observar si estos presentan síntomas y después hacerle una serie de pruebas para proporcionar al veterinario una información más exhaustiva.
Cuando el gato pierde el apetito, está apático, no tiene ganas de jugar, se le encrespa el pelo, su vista pierde brillo y se esconde en el rincón más oscuro de la casa: se enciende la luz roja. Y si vomita, tiene flujo en ojos o en la nariz, diarrea o estreñimiento, la visita al veterinario se hace imprescindible.
Todos los datos que se puedan aportar, como por ejemplo el pulso, temperatura o las deyecciones, serán de incalculable valor para el médico.
La temperatura se debe tomar por vía rectal con un termómetro apropiado para el gato, que debe ser lubrificado con un poco de vaselina o aceite vegetal. Un minuto suele bastar para que el termómetro marque correctamente la temperatura del animal que, en condiciones normales, oscilará entre los 38,6 y los 39 grados.
También se deben apuntar las variaciones en el pulso del felino.
La forma más cómoda y fácil de averiguarlo es observar la subida y la bajada de la respiración, contando las dos como una sola, y cuya suma deberá ofrecer un total de 110 a 140 latidos por minuto.
La orina debe ser limpia, del color de la paja, sin sangre y ser expulsada sin impedimentos. El color, la textura y la cantidad de las deposiciones serán datos de suma utilidad para el veterinario a la hora de emitir el diagnóstico. Y desde luego, los cambios físicos o psicológicos que haya experimentado el animal en los últimos días.
Evidentemente el gato puede presentar algunos de estos síntomas sin que signifique obligatoriamente que estén causados por alguna enfermedad. Sin ir más lejos, las diarreas están producidas en muchas ocasiones por algún alimento; la leche es la culpable en la mayoría de los casos. Los estornudos son causados por algún agente del ambiente molesto para el gato; la inapetencia, porque no les gusta la comida... El buen criterio del dueño detectará si la visita al veterinario es pertinente.
TEXTO: Aurora Siguero
ILUSTRACION: Manuela Martín
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